MANIFIESTO DE YOSOY132 MADRID LEIDO EN LA MANIFESTACION 20 NOVIEMBRE DE 2014

Al pueblo de México

A las víctimas de la violencia del narcotráfico

A las víctimas de la violencia del Estado mexicano

A los y las presas por motivos políticos

A los estudiantes normalistas desaparecidos, a sus familiares, compañeros y amigos:

Sepan que sentimos una enorme tristeza e indignación por lo que está sucediendo en nuestro país. El dolor que ahora sienten, también es nuestro dolor. La rabia que les provoca el menosprecio, indolencia y desdén con que son tratados por los funcionarios públicos de todos los niveles, también es nuestra rabia. Pero también sepan que no son un dolor y una rabia como cualquier otra, esta vez nos han despertado de nuestro letargo, nos han movilizado y no descansaremos hasta que las verdaderas causas de tanta violencia e injusticia queden extintas.

Pero, ¿cuáles son esas causas? Las respuestas las encontramos en nuestra historia. Quienes gobiernan el país desde hace más de siete décadas, se han encargado de sepultar las conquistas sociales que habían quedado plasmadas en la Constitución de 1917. Si bien la Revolución mexicana muy pronto fue traicionada, las últimas décadas de políticas neoliberales han hecho que de los derechos entonces conquistados no quede ya nada, como crudamente lo muestran las “reformas estructurales” aprobadas este año. Es por ello que hoy más que asistir a la conmemoración de la Revolución mexicana, estamos asistiendo a su entierro y, junto con ella, nos quieren enterrar a todxs los mexicanos en esa gran fosa común en la que se ha convertido nuestro país.

La más cruda violencia atraviesa el territorio mexicano y mientras los distintos cárteles, aliados con todos los niveles de gobierno, se disputan plazas, la población civil se convierte en parte de los “daños colaterales”. Hoy por hoy ningún sector se encuentra a salvo. La violencia toca desde los más humildes hogares hasta las mansiones más opulentas. Y esta violencia no es sino producto de la profunda desigualdad social, de la corrupción de todas las instancias del Estado, de la eliminación de nuestros derechos, de la venta de nuestros recursos. La violencia, como dicen los zapatistas, “se sienta todos los días en la mesa de los más, camina con ellos y ellas al trabajo, a la escuela, regresa con ellas y ellos a la casa, duerme con ellos y ellas, se hace pesadilla que es sueño y realidad sin importar la edad, la raza, el género, la lengua, la cultura”.

Desde la firma de Plan Mérida en 2008 por los entonces gobiernos de George Bush y Felipe Calderón, los niveles de violencia en el país se han disparado. No debemos olvidar que mediante este acuerdo, nuestro vecino del Norte ha dotado al país de armas para intensificar la absurda lucha contra el narcotráfico emprendida por Felipe Calderón desde 2006 para legitimarse en el poder tras las muy cuestionadas elecciones de ese año.

Es absolutamente reprobable que en el desgarrado México de los miles de muertos y desaparecidos, no exista un protocolo de atención humanitaria a los familiares y víctimas de la violencia  y que tampoco existan métodos para agilizar la identificación de restos humanos. El tiempo es inclemente en su paso, aquellos que buscan a sus desaparecidos se atormentan mientras el reloj sigue marchando. Se preguntan dónde están sus familiares, si viven o si alguna vez tendrán la oportunidad de decirles adiós. Ante este panorama, el Estado mexicano, de forma cínica afirma que “se ha cansado” y prefiere irse de viaje o descansar en cómodas mansiones de millones de dólares mientras el país se derrumba.

El Estado mexicano es el principal responsable por la desaparición de los 43 normalistas, así como de los feminicidios, del asesinato de luchadores sociales, de periodistas, defensores de los derechos humanos, de migrantes. El Estado ha renunciado a su obligación de garantizar seguridad y justicia. Junto con los miles que se están movilizando en México y en el mundo, queremos reiterar: Ayotzinapa no es un caso aislado. La persecución de la disidencia política es una práctica constante de los gobiernos mexicanos. Sin embargo, desde los últimos ocho años se ha añadido al discurso oficial un elemento casi inédito con el fin de legitimarla: el narcotráfico. Toda muerte violenta, desaparición o amenaza es atribuible a algún cartel. Para el gobierno, quien es asesinado, automáticamente es sospechoso de tener algún vínculo con el crimen organizado, y los medios de comunicación y columnistas sin escrúpulos se encargan de repetir mil veces esa mentira que amplios sectores de la población asumen como verdad. Políticos y narcotraficantes han formado una extraña simbiosis: se necesitan para mantener su poder, ya no son ajenos el uno del otro. El caso de nuestros compañeros normalistas de Ayotzinapa ha venido a develar esos vínculos.

Hoy salimos a las calles para decir ¡Ya basta! Estamos cansados de ser gobernados por criminales que saquean al país y utilizan el terror para eliminar la disidencia.  Estamos cansados de tantos crímenes y de la respuesta prepotente e improvisada de las autoridades. Estamos cansados de ser criminalizados por manifestarnos, por disentir. Exigimos:

  • La aparición con vida de los 43 jóvenes desaparecidos por policías y el crimen organizado en Iguala, Guerrero el pasado 26 de septiembre
  • La renuncia de Enrique Peña Nieto que, como titular del poder ejecutivo, es uno de los principales responsables de la debacle en la que se encuentra nuestro país.
  • El deslinde de responsabilidades. No basta con la dimisión del gobernador de Guerrero y la aprehensión del alcalde de Iguala. Todos los niveles de gobierno y partidos políticos involucrados en el asesinato y desaparición forzada de nuestros compañeros normalistas y de las miles de víctimas de este estado criminal. Las autoridades deben asumir sus responsabilidades, y quienes por acción u omisión estén directamente relacionados, deben ser presentados ante las instancias de impartición de justicia.

La desaparición forzada de nuestros compañeros de Ayotzinapa tendrá que ser el punto final a tanta barbarie. Nosotros no enterraremos en la fosa del olvido a ni una sola víctima de Norte a Sur del país: a los obreros, a los campesinos, a las mujeres de las maquiladoras, a los estudiantes, a los niños, a los profesores, a los migrantes.

No nos esconderemos más en la vergüenza de nuestro sistema político, hoy declaramos abiertamente en todo el mundo que podemos organizarnos para poner fin a la violencia del narco Estado. Rompamos con la estructura de impunidad que rodea a nuestro país, exigiendo DEMOCRACIA, JUSTICIA Y LIBERTAD. Es momento de que juntos hagamos de México el país que deseamos. Continuemos la enseñanza de los jóvenes estudiantes de Ayotzinapa: sembremos esperanza.

Por nuestras muertas y nuestros desaparecidos, no sólo un minuto de silencio sino toda una vida de lucha.

¡PORQUE VIVOS SE LOS LLEVARON, VIVOS LOS QUEREMOS!

YoSoy132Madrid

Madrid 20 de noviembre de 2014

opera

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s